
Era lunes por la tarde, estaba oscureciendo
Alli estabamos los dos, sentados en el banco
en el que nos conocimos, como todos los lunes
De repente te miré y suspiré.
Estabas triste, melancólico, ¿Qué te pasaba? no lo sabía
y me daba miedo preguntarte
Agaché la cabeza, desconcertada, pero
te volví a mirar y me percaté de que una lágrima recorría tu mejilla
- ¿Qué te pasa?-. pregunté.
Me quedé mirandote, pensativa y a la vez preocupada.
- Me voy de aquí, de la ciudad
Cerré los ojos, intentando no llorar.
Se iba, me dejaba alli, sola, triste, solitaria.
- ¿Por qué?-. le pregunté.
Noté como mis ojos se llenaban de lágrimas.
No me imaginaba una vida sin él, sin sus besos,
sin sus abrazos. Sin él yo estaba perdida, sin
vida.
- Destinan a mi padre a Estados Unidos
Él seguía triste, mirando al suelo
Yo no sabía qué hacer, llorar no servía
para nada.
- ¿Cuándo...?
- Dentro de una semana
Me levanté de sopetón, me alejé un poco y miré al horizonte
- Una semana...
Me sequé las lágrimas con el brazo, me giré y me acerqué a él
- Quiero que esta semana, sea inolvidable, que nos olvidemos de todo
y de todos, que solo estemos tú y yo en este mundo, nuestro mundo.
De repente nuestros labios se juntaron como nunca
¿era un beso de despedida?
No, no creo, todavía nos quedaba una semana...
nuestra última semana.
Me gusta como acaba. Me gusta la esperanza. (:
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