Y nunca es tarde...

Soy estúpida, estúpida por creer que la vida está hecha de sueños, estúpida por pensar en el futuro sin vivir el presente, estúpida por creer que los problemas solo existen en las películas y, desgraciadamente, me he dado cuenta tarde de lo que significa vivir en la vida real. Ese mundo imaginario que todos creamos para alejarnos del presente se ha hecho cada vez mas grande, y mas grande, y mas grande, tan grande que he acabado preocupandome mas por las cosas que pasaban en mi mente a cosas que pasaban en la vida real, y no es tarde, es momento de pinchar y explotar ese mundo, y despertar. Porque nunca es tarde, nunca es tarde para empezar a vivir.

[Glee Fic] Rachel. Parte 1.

En el momento en el que ví al Mr. Ryerson poniendo sus manos en el torso de Hank supe que debía hacer.Él le había dado el solo... el solo que debía haber cantado, y  yo, Rachel Berry, nunca permito que me roben un solo.
Corrí por el pasillo hasta el despacho del director Figgins, y usé mis dotes de actriz para dramatizar la situación y hacer que mis ojos derramaran lágrimas en cuestión de segundos. Me senté rápidamente en la silla, en medio de un ataque, provocado, de histeria.
  - Director Figgins... él le estaba tocando el torso... ¡ACARICIÁNDOLO!... eso está mal... ¡ESTÁ MUY MAL!
El Director Figgins, sin cambiar su expresión seria, me ofreció pañuelos y yo le correspondí cogiendo uno, enjugandome así mis lágrimas sin poder evitar sonreir. Rachel Berry lo había vuelto a conseguir, porque cualquiera que se interponga en mi sueño de actuar en Broadway, está acabado.
Tras una conversación con el director, y su promesa de que tomaría las decisiones oportunas, salí del despacho hacia mi taquilla. 
La verdad es que no tengo nada en contra de los homosexuales, mis padres lo son, y les debo todo lo que sé. Me apuntaron a clases de baile y canto desde pequeña, y eso explica mi gran talento y competitividad. Si ellos no lo hubieran hecho habría sido una cualquiera mas, sin ningún talento, y yo he nacido para ser alguien.
Abrí mi taquilla y cogí mi pequeño trofeo de baile, aquel que gané con tan solo 3 meses, para darle un beso y volver a colocarlo en una de las baldas. Mi taquilla está entera llena de estrellas de diferentes colores, algunas rojas y otras brillantes como la luz del sol. Las estrellas son mi identidad, detrás de mi firma siempre coloco una estrella dorada, porque eso me define a mi como estrella. Trabajo duro todos los días, tanto en mis estudios, aprovechando la gran capacidad intelectual de la que me dotaron, como en mi futura carrera, practicando duro día a día.
Cerré mi taquilla y con ello mi templo de inspiración, para ser sorprendida por un líquido viscoso y congelado con sabor a mora. Me quedé en estado de shock, como siempre desde la primera vez que me llenaron de arriba a abajo de granizada, mientras Noah Puckerman, el artífice de la broma, se marchaba airoso riéndose con sus amigos de mi estado. Poco a poco acabé volviendo en mí, me limpié los ojos con las manos todo lo que pude y me marché corriendo al cuarto de baño abrumada por las múltiples risas que se escuchaban por el pasillo, que entraban en mis oídos deprimiéndome por momentos.

La chica naturaleza

A Daira le gustaba mandar besos con sabor a miel en botellas de cristal a sus amigas las estrellas, para que éstas compartieran su felicidad con bellos movimientos mágicos y brillantes que cumplían deseos. Le gustaba perderse en el bosque y que los árboles le contaran sus secretos, mientras la suave brisa acariciaba cada parte de su cuerpo. Daira era pura elegancia, sus dulces movimientos mantenían al mundo en paz y armonía. Cantaba con los pájaros mientras las esponjosas nubes avanzaban por el cielo, y bailaba al son de las flores con las abejas. Siempre se tumbaba en la tierra húmeda para ver el arcoíris que se extendía por el cielo, mientras los rayos de sol de una fresca mañana calentaban cada poro de su piel. Le gustaba dormir bajo los cerezos rosados, mientras las flores se posaban en su pelo. Porque Daira tenía naturaleza hasta en los huesos. Su tez blanca como la nieve y sus labios rojos como la cereza producían un fuerte contraste con la hierba fresca de primavera. En las calurosas mañanas de verano se bañaba en el rio junto a las bonitas libélulas que se posaban en el agua, y de noche era alumbrada por las luciérnagas deslumbrantes que convertían el cielo en un espectáculo de luces. En otoño le gustaba saltar y hacer crujir las hojas secas mientras éstas caían con un suave vaivén. Y en los fríos días de invierno, frágil y apagada, las estrellas congeladas caían y cubrían su cuerpo durmiente convirtiéndolo en nieve. Porque Daira era naturaleza… la chica naturaleza.

fucking feelings...

¿Por qué nos duele el amor?
El amor te hace sentir libre, te hace volar..
Hace que tus días oscuros se vuelvan luminosos, tengan vida..
Por eso nos duele cada vez que nos lo quitan.
Nos cortan las alas, los días se vuelven oscuros, y te quedas muerta
...muerta en vida.

Odio...

Los domingos. El invierno. El verano. Los exámenes. Echar de menos a alguien. La verdura. Los fallos cometidos en el pasado. Perder a alguien. Perder algo. El silencio. Pensar en alguien al que sabes que nunca más vas a ver. Cumplir años. No hacer nada. Hacer todo. Las cosas frías. Las cosas calientes. La gente falsa. Los que no saben decir las cosas a la cara. Madrugar. Recibir regalos. Suspender. La gente que dice las cosas mas de una vez en menos de un minuto. Los gritos. Los cohetes. La soledad. La tristeza...

Teenage dream...

Cantar hasta quedarme afónica, reir hasta llorar, bailar hasta desmayarme, gritar hasta que me escuche el mundo entero, hacer el tonto hasta que me tomen por loca, llorar de alegría hasta deshidratarme, viajar y explorar todos los pequeños sitios de este mundo, conseguir hacer una gran pompa con un chicle sin que se explote, dar vueltas mientras la lluvia cae y me moja entera, tomar chocolate caliente frente a una gran chimenea, capturar recuerdos con una camara, soñar despierta mientras miro por la ventana, tener pesadillas y despertarme a las tantas con el corazón a cien por hora, sonreir cada vez que recuerdo momentos graciosos que han surgido a lo largo de mi vida… vivir como si fuera el último día.

Our last week...


Era lunes por la tarde, estaba oscureciendo
Alli estabamos los dos, sentados en el banco
en el que nos conocimos, como todos los lunes
De repente te miré y suspiré.
Estabas triste, melancólico, ¿Qué te pasaba? no lo sabía
y me daba miedo preguntarte
Agaché la cabeza, desconcertada, pero
te volví a mirar y me percaté de que una lágrima recorría tu mejilla
- ¿Qué te pasa?-. pregunté.
Me quedé mirandote, pensativa y a la vez preocupada.
- Me voy de aquí, de la ciudad
Cerré los ojos, intentando no llorar.
Se iba, me dejaba alli, sola, triste, solitaria.
- ¿Por qué?-. le pregunté.
Noté como mis ojos se llenaban de lágrimas.
No me imaginaba una vida sin él, sin sus besos,
sin sus abrazos. Sin él yo estaba perdida, sin
vida.
- Destinan a mi padre a Estados Unidos
Él seguía triste, mirando al suelo
Yo no sabía qué hacer, llorar no servía
para nada.
- ¿Cuándo...?
- Dentro de una semana
Me levanté de sopetón, me alejé un poco y miré al horizonte
- Una semana...
Me sequé las lágrimas con el brazo, me giré y me acerqué a él
- Quiero que esta semana, sea inolvidable, que nos olvidemos de todo
y de todos, que solo estemos tú y yo en este mundo, nuestro mundo.

De repente nuestros labios se juntaron como nunca
¿era un beso de despedida?

No, no creo, todavía nos quedaba una semana...

nuestra última semana.